Gaspar aún no comprende que, liga a la frase “estoy confundido. No conozco si deseo un aprieto contigo”, a cualquier se le partiría el corazón. Solamente recordar esas términos, un silencio perturbadoramente macabro se adueña sobre mi. Me cuesta respirar, así es que:

Respiro hondo. Cierro los ojos. Respiro hondo.

Dejo que mis oГ­dos atiendan el silencio de revelar que no Tenemos otro estruendo mГЎs que el de mi corazГіn. Siento igual que los latidos me arrullan. Me arrullan con el fin de que descanse. Y tranquilidad.

Hoy Ahora mГЎs quieta, alzo la frente, contemplo una cosa sobre mis juguetes antiguos que expongo celosamente en el estante que estГЎ cara a mi cama: 2 muГ±ecas arquetipo Barby del anualidad cincuenta, dos carruseles, unos autitos antiguos de bote y no ha transpirado un conejo a cuerda japonГ©s Asimismo sobre bote. No puedo dejar de meditar, en la multitud de juguetes que perdГ­ en mi infancia (por ejemplo, una pequeГ±a mГЎquina sobre coser que papГЎ me regalГі a los 8 aГ±os y no ha transpirado un bello asГ­В­ como minГєsculo piano sobre cola celeste). Posteriormente pienso en el tiempo perdido, en las personas que han muerto, en las que me han abandonado, en las que he dejado, en las sentimientos que nunca volverГЎn.